junio 26, 2020

Historias reales: Historia I parte 2: Niña mujer

Vivía feliz mi idilio de amor con Jaime, nos veíamos cuando el salía de clases. Era el amor de mi vida, o al menos eso creía yo.
Como explicar lo que quiero decir.
Resulta que mi padre confundió a mi hermana mayor con mi madre y quiso tomarla a la fuerza, mis tíos se enteraron y dijeron que cuando termine el año escolar nos iríamos a vivir una en cada casa, a mi me tocaba la casa de un tío que vive en Surco, ¡En surco! No volvería a ver a Jaime.
Llevábamos juntos casi un año cuando una tarde nos reunimos en una plaza a conversar.
- Jaime, yo... tengo que decirte algo.
- Dime - dijo acercándose a mi y dándome un beso - ¿estás bien?
- Si, mira, hubo un problema en mi casa y...
- ¿Tu papá te prohibió estar conmigo de nuevo?
- No - sonreí - nada de eso, lo que pasa es que quizá, si las cosas no mejoran en casa, tendré que ir a vivir en Surco.
- Vaya - dijo asustado - yo no me esperaba eso, yo quería que tu y yo estemos juntos y nos casemos.
- Me dijeron que si voy con ellos estudiaré en el Senati, la verdad con mi padre no creo que pueda estudiar algo.
- Esta bien - dijo sonriendo - yo se que es lo mejor para ti y si logras una profesión podemos trabajar los dos y tener una mejor economía.
Sonreí.
- Temía que te enojes - me seque los ojos pues se me derramaban las lágrimas - yo no sabía si decirte.
- No, tranquila, no pasa nada, todo va a estar bien, encontraremos la forma, ya verás.
Abrace a Jaime feliz de su respuesta, me sentía reconfortada.
En los siguientes días, en las tardes, tratábamos de pasar más tiempo juntos, una tarde estábamos en su sala y nos estuvimos besando.
Jaime metió su mano dentro de mi blusa, yo lo alejé.
- No - dije asustada - no quiero.
- ¿No quieres?
- Lo he pensado, no quiero irme y no volver a verte más y perder mi recuerdo de ti, yo creo que si, pero no ahora.
- Quiero decirte algo, que no se lo dije a nadie hasta ahora.
- Dime.
- Yo... soy virgen.
- Solo las mujeres somos vírgenes, ¿quieres decir casto?
- Si eso, es que no conozco la palabra.
- ¿Ni siquiera te masturbas?
- Lo intenté una vez pero me duele.
- ¿Como que te duele?
- No lo sé, cuando se me para mucho y me toco, me duele un poco, bueno, me gusta pero me duele.
- Eso es raro.
- Mis amigos me contaron que su primera vez les dolió un poco y muchos de ellos pasaron por eso simplemente masturbándose.
- Y tu no te... ¿masturbas?
- ¡Me duele!
- Entonces, seamos nuestra primera vez, así tenemos un recuerdo cuando nos separemos.
- ¿Estas segura?
- No lo sé.
A decir verdad, mi querida Dama Oscura, me da mucha vergüenza hablar de mi primera vez, fue muy lindo en incomodo, a decir verdad, nuestra segunda vez fue mejor y descubrimos que hacer el amor nos gustaba mucho, aprendimos sobre métodos anticonceptivos y descubrimos juntos muchas cosas.
Mientras más tiempo pasábamos, más lo amaba.
Realmente mi miedo era que lo hiciéramos y me deje, pero hacerlo nos unió más.
Y bueno, es así.
Luego te cuento más.

Dama Oscura






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