Vivía feliz mi idilio de amor con Jaime, nos veíamos cuando el salía de clases. Era el amor de mi vida, o al menos eso creía yo.
Como explicar lo que quiero decir.
Resulta que mi padre confundió a mi hermana mayor con mi madre y quiso tomarla a la fuerza, mis tíos se enteraron y dijeron que cuando termine el año escolar nos iríamos a vivir una en cada casa, a mi me tocaba la casa de un tío que vive en Surco, ¡En surco! No volvería a ver a Jaime.
Llevábamos juntos casi un año cuando una tarde nos reunimos en una plaza a conversar.
- Jaime, yo... tengo que decirte algo.
- Dime - dijo acercándose a mi y dándome un beso - ¿estás bien?
- Si, mira, hubo un problema en mi casa y...
- ¿Tu papá te prohibió estar conmigo de nuevo?
- No - sonreí - nada de eso, lo que pasa es que quizá, si las cosas no mejoran en casa, tendré que ir a vivir en Surco.
- Vaya - dijo asustado - yo no me esperaba eso, yo quería que tu y yo estemos juntos y nos casemos.
- Me dijeron que si voy con ellos estudiaré en el Senati, la verdad con mi padre no creo que pueda estudiar algo.
- Esta bien - dijo sonriendo - yo se que es lo mejor para ti y si logras una profesión podemos trabajar los dos y tener una mejor economía.
Sonreí.
- Temía que te enojes - me seque los ojos pues se me derramaban las lágrimas - yo no sabía si decirte.
- No, tranquila, no pasa nada, todo va a estar bien, encontraremos la forma, ya verás.
Abrace a Jaime feliz de su respuesta, me sentía reconfortada.
En los siguientes días, en las tardes, tratábamos de pasar más tiempo juntos, una tarde estábamos en su sala y nos estuvimos besando.
Jaime metió su mano dentro de mi blusa, yo lo alejé.
- No - dije asustada - no quiero.
- ¿No quieres?
- Lo he pensado, no quiero irme y no volver a verte más y perder mi recuerdo de ti, yo creo que si, pero no ahora.
- Quiero decirte algo, que no se lo dije a nadie hasta ahora.
- Dime.
- Yo... soy virgen.
- Solo las mujeres somos vírgenes, ¿quieres decir casto?
- Si eso, es que no conozco la palabra.
- ¿Ni siquiera te masturbas?
- Lo intenté una vez pero me duele.
- ¿Como que te duele?
- No lo sé, cuando se me para mucho y me toco, me duele un poco, bueno, me gusta pero me duele.
- Eso es raro.
- Mis amigos me contaron que su primera vez les dolió un poco y muchos de ellos pasaron por eso simplemente masturbándose.
- Y tu no te... ¿masturbas?
- ¡Me duele!
- Entonces, seamos nuestra primera vez, así tenemos un recuerdo cuando nos separemos.
- ¿Estas segura?
- No lo sé.
A decir verdad, mi querida Dama Oscura, me da mucha vergüenza hablar de mi primera vez, fue muy lindo en incomodo, a decir verdad, nuestra segunda vez fue mejor y descubrimos que hacer el amor nos gustaba mucho, aprendimos sobre métodos anticonceptivos y descubrimos juntos muchas cosas.
Mientras más tiempo pasábamos, más lo amaba.
Realmente mi miedo era que lo hiciéramos y me deje, pero hacerlo nos unió más.
Y bueno, es así.
Luego te cuento más.
Dama Oscura
junio 26, 2020
junio 18, 2020
HISTORIAS REALES: Historia I - parte 1: Mi primer amor
Mi nombre es Samanta, he decidido contar mi historia, porque realmente quiero desahogarme y liberarme, se que contarte esto me ayudará para sentirme mejor.
Todo empezó con Jaime, mi enamorado del colegio, pero primero, te pondré en contexto.
Yo nací en La Victoria, Lima, en el año 1985, mis primeros recuerdos son seis años después, ver a mis padres contando hasta el último centavo que tenían y estirando el dinero. Porque el Perú estaba atravesando por una inflación terrible, pero yo no lo entendía.
No eramos ricos, tampoco eramos pobres, pero básicamente, la ferretería se fue a la quiebra y los padres tuvieron que pensar en otros medios para poder solventar nuestros gastos.
Eramos tres hermanas, yo la menor, no entendía la situación, en mi mente era estar durante el día en el colegio aburrida y por las tardes jugar con mis amigos, los toques de queda eran comunes y mi madre falleció a causa de un coche bomba que estalló por aqui.
En ese momento mi vida cambió totalmente, yo estaba iniciando la secundaria, ya me había acostumbrado a la rigidez, de mi padre quien desde la muerte de mi madre se había vuelto como un perro guardián con mis hermanas y conmigo, las palizas con la correa eran comunes, ya estábamos acostumbradas, cuando cumplí quince años, me hicieron una fiesta hermosísima donde invitaron a mis vecinos, compañeros del colegio y familiares, es en este momento que conocí a Jaime, mi primer amor.
Jaime era el primo del novio de una compañera de salón, había venido acompañandolos, bailo conmigo el vals, recuerdo que su primera frase hacía mi fue "no me vayas a pisar" yo me reí, si le pise dos veces, tenía en los ojos unas lágrimas queriendo salir por el dolor.
No lo vi hasta casi un mes después, vino a mi casa con su primo y mi compañera, recuerdo paso un heladero y Jaime compro uno para mi, estábamos sentados en la vereda de mi casa, el helado cayo en mi blusa y yo entre a lavarme.
Jaime entró detrás de mi, me encontró en el pasillo que unía el baño de mi casa con la sala.
- Desde que te conocí no dejé de pensar en ti - dijo sujetando mi mano.
- Vamos afuera - dije incómoda.
- Espera, yo quiero hablar contigo en privado y allá afuera no se puede.
- Dime - dije volteando los ojos.
- Yo queria decirte, que me gustas mucho, desde tu fiesta no deje de pensar en ti, quería preguntarte si querías ser mi enamorada.
- ¿Yo? - dije asustada.
- Claro, me gustas mucho - se agachó un poco y se acercó a mi, para besarme.
- ¡No! - dije empujándolo.
- ¿No? - pregunto el sorprendido.
- Digo, es que me asustas, no nos conocemos, hay que conocernos, ni siquiera se tus apellidos.
- Sanchez Rivasplata.
- ¿Que?
- Mis apellidos.
- Me refiero a que no nos conocemos bien, hay que conocernos más.
- Esta bien - dijo sonriendo.
Ese dia, supe que el estudiaba en mi colegio, solo que en el turno de la tarde.
Nos encontrábamos cuando yo salía y el entraba y me quedaba a conversar con el hasta que toque el timbre.
Todos los dias eran así.
Los sábados me escapaba e iba a su casa algunas horas y los domingos íbamos a pasear.
Así estuvimos tres meses, estaba muy enamorada de él para ese momento, entonces el me pregunto de nuevo si quería ser su enamorada y dije que si.
A los días mi padre se enteró que yo tenía enamorado y me dio una paliza con la vara, que no fui al colegio por tres días.
Pero no lo deje.
Mi papá quería saber quien era el sinvergüenza, pero no le dije, mi hermana mayor lo convenció de que era mejor dejarme estar con el y que así podrían vigilarme, que si me prohíbe, entonces, yo estaré con el a escondidas y seria peor.
Mi padre se convenció y me dejó tener enamorado, mi hermana mayor nos vigilaba en la casa.
A veces iba a la casa de Jaime y nos quedábamos ahí.
Todo iba muy bien, estaba viviendo mi sueño de amor, pero no me duraría mucho...
El miércoles que viene les cuento lo que paso, espero se conecten para leer mi historia.
Dama Oscura
Todo empezó con Jaime, mi enamorado del colegio, pero primero, te pondré en contexto.
Yo nací en La Victoria, Lima, en el año 1985, mis primeros recuerdos son seis años después, ver a mis padres contando hasta el último centavo que tenían y estirando el dinero. Porque el Perú estaba atravesando por una inflación terrible, pero yo no lo entendía.
No eramos ricos, tampoco eramos pobres, pero básicamente, la ferretería se fue a la quiebra y los padres tuvieron que pensar en otros medios para poder solventar nuestros gastos.
Eramos tres hermanas, yo la menor, no entendía la situación, en mi mente era estar durante el día en el colegio aburrida y por las tardes jugar con mis amigos, los toques de queda eran comunes y mi madre falleció a causa de un coche bomba que estalló por aqui.
En ese momento mi vida cambió totalmente, yo estaba iniciando la secundaria, ya me había acostumbrado a la rigidez, de mi padre quien desde la muerte de mi madre se había vuelto como un perro guardián con mis hermanas y conmigo, las palizas con la correa eran comunes, ya estábamos acostumbradas, cuando cumplí quince años, me hicieron una fiesta hermosísima donde invitaron a mis vecinos, compañeros del colegio y familiares, es en este momento que conocí a Jaime, mi primer amor.
Jaime era el primo del novio de una compañera de salón, había venido acompañandolos, bailo conmigo el vals, recuerdo que su primera frase hacía mi fue "no me vayas a pisar" yo me reí, si le pise dos veces, tenía en los ojos unas lágrimas queriendo salir por el dolor.
No lo vi hasta casi un mes después, vino a mi casa con su primo y mi compañera, recuerdo paso un heladero y Jaime compro uno para mi, estábamos sentados en la vereda de mi casa, el helado cayo en mi blusa y yo entre a lavarme.
Jaime entró detrás de mi, me encontró en el pasillo que unía el baño de mi casa con la sala.
- Desde que te conocí no dejé de pensar en ti - dijo sujetando mi mano.
- Vamos afuera - dije incómoda.
- Espera, yo quiero hablar contigo en privado y allá afuera no se puede.
- Dime - dije volteando los ojos.
- Yo queria decirte, que me gustas mucho, desde tu fiesta no deje de pensar en ti, quería preguntarte si querías ser mi enamorada.
- ¿Yo? - dije asustada.
- Claro, me gustas mucho - se agachó un poco y se acercó a mi, para besarme.
- ¡No! - dije empujándolo.
- ¿No? - pregunto el sorprendido.
- Digo, es que me asustas, no nos conocemos, hay que conocernos, ni siquiera se tus apellidos.
- Sanchez Rivasplata.
- ¿Que?
- Mis apellidos.
- Me refiero a que no nos conocemos bien, hay que conocernos más.
- Esta bien - dijo sonriendo.
Ese dia, supe que el estudiaba en mi colegio, solo que en el turno de la tarde.
Nos encontrábamos cuando yo salía y el entraba y me quedaba a conversar con el hasta que toque el timbre.
Todos los dias eran así.
Los sábados me escapaba e iba a su casa algunas horas y los domingos íbamos a pasear.
Así estuvimos tres meses, estaba muy enamorada de él para ese momento, entonces el me pregunto de nuevo si quería ser su enamorada y dije que si.
A los días mi padre se enteró que yo tenía enamorado y me dio una paliza con la vara, que no fui al colegio por tres días.
Pero no lo deje.
Mi papá quería saber quien era el sinvergüenza, pero no le dije, mi hermana mayor lo convenció de que era mejor dejarme estar con el y que así podrían vigilarme, que si me prohíbe, entonces, yo estaré con el a escondidas y seria peor.
Mi padre se convenció y me dejó tener enamorado, mi hermana mayor nos vigilaba en la casa.
A veces iba a la casa de Jaime y nos quedábamos ahí.
Todo iba muy bien, estaba viviendo mi sueño de amor, pero no me duraría mucho...
El miércoles que viene les cuento lo que paso, espero se conecten para leer mi historia.
Dama Oscura
junio 15, 2020
Mi novio el negro
Tuve un novio negro, no, no me refiero a un moreno de esos mezclados, este era negro, negro, tan negro que si vestía de negro no lo veías.
Estaba bien enamorada del negro carajo.
Es militar de la Fuerza aérea del Perú, más específicamente piloto de pruebas militares.
Venia a Iquitos 10 días al mes.
Me encantaba andar en moto con él, salir con él, pasear con él.
Tenía una moto Yamaha 125, siendo yo una enana, para mi era ¡una motazo!
Me montaba en su moto y lo abrazaba mientras íbamos a comer en los lugares más finos de la ciudad.
Nos tomamos una sola foto en los ocho meses que anduvimos juntos.
Esa foto yo la había subido a mi cuenta personal de fb y todos mis contactos le hicieron bullying. Tuve que retirar la foto, nunca más lo intente.
Eramos felices.
El media 1.87 cm, era corpulento, me abrazaba por la espalda para besarme la mejilla, era tosco con sus caricias y yo sonreía cuando se acercaba a mi con un detalle, era feliz.
Se que se lo están preguntando, lo que dicen de los negros, es un mito... lo tenía de tamaño regular.
Nunca teníamos nada relevante de que hablar, él era de pocas palabras, me contaba lo que hacía en el trabajo, porque sufría mucho racismo, yo le decía: No seas pendejo, tu tienes más rango, Mandalo a correr cincuenta vueltas la cancha del estadio a ver si le dan ganas de seguir chingando.
El se reía mucho.
Me gustaba medir su cuerpo, todo, media su mano con la regla y luego la comparaba con mi mano, su pie, su cintura con la cinta, todo le medía y le decía: Eres muy grande!! El sonreía, adoraba verlo reír, una vez me respondió yo no soy grande, soy tamaño promedio, tu eres muy pequeña.
Yo lo miraba y sonreía.
Le decía: así me quieres.
El se reía.
Nunca peleábamos, nunca discutíamos, el era el tipo más cortés que conocí, a pesar de que soy muy caprichosa y engreída supo dominar muy bien mi carácter, es mucho más educado que cualquier hombre de "mejor raza", para mi esas son vainas, yo le contaba los planes que tenía y el escuchaba muy atento.
Cuando estaba en la ciudad él pasaba por mi a la universidad, mis compañeros se burlaban, a mi me molestaba mucho, que hablen despectivamente de él, porque para mi era una persona increíble...
Sus amigos y familia me trataban muy bien, yo los quería mucho.
Un día una amiga me llamó y me dijo que tenía que contarme algo.
Me reuní con ella y me dijo: "¿Aún andas con el negro?"
Yo le dije que si, y me mostró unas fotos donde estaba él con una chica entrando al cuarto de un hostal de mala muerte.
Mire las fotos me frote los ojos, no lloré, ni ese día hasta el día de hoy.
Mi amiga me consoló.
Me entrego las fotos.
Me vi con el negro ese fin de semana y le mostré las fotos. Tantos meses escuchar chistes racistas le dije "Si querías follarte a esa pendeja, debiste hacerlo antes del medio dia".
Él me miro asustado.
Me pidió que lo perdone.
Yo estaba muy enfurecida, "largate, por que vas a sacar mi lado más racista y lo que soy capaz de decirte nunca nadie te lo va a repetir jamás, largate y no vuelvas aquí, porque si vuelves te echo agua hervida".
Se fue de mi casa y no volvió más, tiempo después uno de sus amigos me dijo que habia pedido su traslado a otra ciudad.
Nunca más lo volví a ver, a veces extraño su blanca sonrisa y sus caricias toscas.
Dama Oscura
Estaba bien enamorada del negro carajo.
Es militar de la Fuerza aérea del Perú, más específicamente piloto de pruebas militares.
Venia a Iquitos 10 días al mes.
Me encantaba andar en moto con él, salir con él, pasear con él.
Tenía una moto Yamaha 125, siendo yo una enana, para mi era ¡una motazo!
Me montaba en su moto y lo abrazaba mientras íbamos a comer en los lugares más finos de la ciudad.
Nos tomamos una sola foto en los ocho meses que anduvimos juntos.
Esa foto yo la había subido a mi cuenta personal de fb y todos mis contactos le hicieron bullying. Tuve que retirar la foto, nunca más lo intente.
Eramos felices.
El media 1.87 cm, era corpulento, me abrazaba por la espalda para besarme la mejilla, era tosco con sus caricias y yo sonreía cuando se acercaba a mi con un detalle, era feliz.
Se que se lo están preguntando, lo que dicen de los negros, es un mito... lo tenía de tamaño regular.
Nunca teníamos nada relevante de que hablar, él era de pocas palabras, me contaba lo que hacía en el trabajo, porque sufría mucho racismo, yo le decía: No seas pendejo, tu tienes más rango, Mandalo a correr cincuenta vueltas la cancha del estadio a ver si le dan ganas de seguir chingando.
El se reía mucho.
Me gustaba medir su cuerpo, todo, media su mano con la regla y luego la comparaba con mi mano, su pie, su cintura con la cinta, todo le medía y le decía: Eres muy grande!! El sonreía, adoraba verlo reír, una vez me respondió yo no soy grande, soy tamaño promedio, tu eres muy pequeña.
Yo lo miraba y sonreía.
Le decía: así me quieres.
El se reía.
Nunca peleábamos, nunca discutíamos, el era el tipo más cortés que conocí, a pesar de que soy muy caprichosa y engreída supo dominar muy bien mi carácter, es mucho más educado que cualquier hombre de "mejor raza", para mi esas son vainas, yo le contaba los planes que tenía y el escuchaba muy atento.
Cuando estaba en la ciudad él pasaba por mi a la universidad, mis compañeros se burlaban, a mi me molestaba mucho, que hablen despectivamente de él, porque para mi era una persona increíble...
Sus amigos y familia me trataban muy bien, yo los quería mucho.
Un día una amiga me llamó y me dijo que tenía que contarme algo.
Me reuní con ella y me dijo: "¿Aún andas con el negro?"
Yo le dije que si, y me mostró unas fotos donde estaba él con una chica entrando al cuarto de un hostal de mala muerte.
Mire las fotos me frote los ojos, no lloré, ni ese día hasta el día de hoy.
Mi amiga me consoló.
Me entrego las fotos.
Me vi con el negro ese fin de semana y le mostré las fotos. Tantos meses escuchar chistes racistas le dije "Si querías follarte a esa pendeja, debiste hacerlo antes del medio dia".
Él me miro asustado.
Me pidió que lo perdone.
Yo estaba muy enfurecida, "largate, por que vas a sacar mi lado más racista y lo que soy capaz de decirte nunca nadie te lo va a repetir jamás, largate y no vuelvas aquí, porque si vuelves te echo agua hervida".
Se fue de mi casa y no volvió más, tiempo después uno de sus amigos me dijo que habia pedido su traslado a otra ciudad.
Nunca más lo volví a ver, a veces extraño su blanca sonrisa y sus caricias toscas.
Dama Oscura
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